Acabemos también con #LaOtraPandemia, la violencia contra la Mujer

 La pandemia del Covid-19 no vino sola, hay otra que se extiende a todos los rincones del mundo y que con el confinamiento se hizo más cruel: La Violencia contra la Mujer, y hoy 25 de noviembre, fecha que busca la eliminación de todo tipo de violencias en su contra, levantamos la voz para acabar con el maltrato, la impunidad y la indiferencia en una lucha que debe ser de todos los días.
Se estima que en el mundo, 1 de cada 3 mujeres es víctima de algún tipo de violencia, un 35% ha sido víctima de violencia sexual y dependiendo del país o incluso la cultura, el riesgo es mayor. El panorama para Colombia no es mejor; cada día hay 249 denuncias por violencia intrafamiliar, la Fiscalía ya tiene registro de 60.000 en 2020, siendo éste el delito más denunciado. Datos del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses indican que el 66,5% de la violencia intrafamiliar corresponde a violencia de pareja. Un 73,5% de las víctimas de esa violencia son mujeres, mientras que en un 89,5% de los casos los victimarios son el compañero permanente o la ex pareja. Pero lamentablemente el avance del esclarecimiento general acumulado de casos es desalentador pues de 2015 a 2020 es solo del 22,56 %; de 41.627 casos, se encuentran en juicio y con sentencia condenatoria 16.366. 27.978 medidas de protección se solicitaron y solo se han concedido 9.904, es decir, el 35,4 %.
 
Feminicidio que no para en tiempos de pandemia
 
Cifras alarmantes de Medicina legal, revelan que 14.145 mujeres están en riesgo de ser asesinadas por sus parejas o ex parejas. Entre el primero de enero y el 31 de octubre de este año, 209 mujeres, de todas las edades, fueron víctimas de feminicidio en Colombia. Las cifras, que han sido recopiladas por el Observatorio de la campaña No Es Hora De Callar, hacen una radiografía sobre cómo la violencia de género es fatal para cientos de ellas, porque no se atiende a tiempo o porque la ineficacia de la justicia no motiva la denuncia oportuna.
 
En Bogotá este año se han presentado 18 muertes de mujeres con características de feminicidios. Mujeres desmembradas, torturadas, con un maltrato constante que alcanzaron a denunciar y aún así no tuvieron protección para evitar su muerte. Algunos de los intentos de feminicidio más aberrantes tuvieron lugar en nuestra ciudad. El caso de Ángela del Pilar Ferro, atacada por su pareja, Miguel Camilo Parra, el pasado 17 de octubre con la mayor sevicia, tomando como arma un hacha; o el caso de secuestro, tortura y violación que tiene a María Alejandra Rojas, de 24 años, postrada hoy en una cama producto de las graves lesiones que tuvo luego de caer de un cuarto piso donde la mantenía cautiva su ex novio, José María Ortega, el pasado 23 de agosto; un hombre que además ya tenía 14 denuncias en su contra por violencia intrafamiliar, amenazas e inasistencia alimentaria y que fue capturado solo hasta el 17 de noviembre anterior.
 
Está claro que los confinamientos decretados en el ámbito de la pandemia de COVID-19 ha intensificado la violencia en el hogar y paralelamente al coronavirus, se ha desarrollado otra pandemia a la sombra, y es la de la violencia hacia las mujeres y las niñas; las víctimas viven la dificultad añadida de permanecer confinadas en casa con sus agresores. Teniendo en cuenta la magnitud de la emergencia, es clave cada acción que se tome para prevenir estos casos llenos de horror y temor.
 
¿Qué podemos hacer?
 
En Bogotá, es importante que la Secretaría de la Mujer busque, junto a la Secretaría Distrital de Integración Social y la Secretaría Distrital de Seguridad, que se genere un sistema de información donde reposen los datos de cada una de las usuarias que solicitan ayuda, para con ello aunar esfuerzos en pro de una mayor calidad de vida, restablecimiento de derechos, empoderamiento y sobre todo seguridad para las mujeres de la capital, dando un mayor aprovechamiento a los recursos destinados para ello, en especial a lo referido con la utilización de las Casas de Refugio, donde se encontró una subutilización que evidentemente  no esta en concordancia con las cifras de las denuncias por violencias reportadas por la Línea Púrpura Distrital, y la pronta implementación del modelo intermedio en estas casas.
 
Debemos reconocer la importancia de luchar contra la violencia contra las mujeres, de estar informados, alerta, y de apoyar en la denuncia, de no revictimizar a quienes la padecen, de exigir la pronta respuesta de las autoridades y el seguimiento a cada caso para culminar con las condenas justa contra los responsables. La Violencia contra la mujer es una lucha que debemos asumir todos y al igual que el Covid-19, encaminar todos los esfuerzos para acabarla. 
 
Lucía Bastidas Ubaté
Concejal de Bogotá

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