El metro elevado una realidad para Bogotá

Uno de los aspectos más importantes es que estará integrada a una red de TransMilenio que permitirá un uso eficiente del transporte masivo en Bogotá.

La línea de metro que está en proceso es de 24 kilómetros de viaducto a una altura de 12 metros y 15 estaciones que generarán renovación urbana en su entorno. Uno de los aspectos más importantes es que estará integrada a una red de TransMilenio que permitirá un uso eficiente del transporte masivo en Bogotá.

 

Les quiero advertir a los enemigos del progreso de la ciudad que el metro va. Que el proceso para cumplir con los 10 requisitos técnicos que fijó el documento Conpes aprobado en enero pasado está avanzando, y que la apuesta de la administración es que todo esté listo a tiempo.

 

Lo que ocurre, y hay que dejarlo claro, es que por más apretados que sean los tiempos, este gobierno no se da el lujo de improvisar, como ocurrió en el pasado, que se mintió públicamente diciendo que todo estaba listo para construir el metro subterráneo, cuando los estudios estaban a medias, tanto que al final el nuevo gobierno comprobó que no se podría construir, por costos.

 

Ya está listo el modelo operacional, que es fundamental porque es el que define cómo va a ser la coordinación con TransMilenio y el SITP para que haya una verdadera integración; ya está definido el modelo institucional que permitirá garantizar que haya un gestor que se responsabilice del proyecto y ya está definido el modelo de inversiones que definirá la manera como se ejecutará el proyecto, las etapas, los puntos críticos.

 

Es importante que los bogotanos sepan que en junio pasado terminaron las primeras jornadas informativas en las que los ciudadanos vecinos a las zonas por donde pasará el metro se enteraron de boca de la administración de los avances del proyecto.
Como apoyo a la información y para hacerla más técnica, en cada una de estas jornadas participaron 187 representantes de 89 empresas internacionales, 12 embajadas y oficinas comerciales, 79 empresas colombianas que expresaron su interés y optimismo en relación con el proyecto.

 

Estas jornadas, con la participación de empresas y embajadas de países interesados en el proyecto se hicieron para garantizar los principios de transparencia, pluralidad y acceso a la información, y para que los ciudadanos tengan la misma información que las entidades que manejan el proceso.

 

Por eso los ciudadanos tuvieron la oportunidad de conocer las propuestas de posibles viaductos y trenes, de las mismas empresas que trabajan en el tema y conocieron los detalles de la Financiera de Desarrollo Nacional de cómo va el proceso.

 

No estamos hablando de cualquier proyecto, sino uno de 13,5 billones de pesos, en el que la Nación aportará 9,6 billones.
A quienes nos duele Bogotá y lo que le pase, también nos duele que haya dirigentes que se alegran de que los proyectos no se puedan realizar o los procesos se frenen. Son los que hacen oposición destructiva, ponen palos en las ruedas y hacen lo posible por paralizarlo todo, sin que les importe el efecto que tiene en la ciudad.

 

Es lo que pasa con la construcción de la primera línea del metro. La apuestan a que los cronogramas no se puedan cumplir, a que las decisiones no se alcancen a tomar. Y ahora juegan con los tiempos impostergables que da la ley de garantías.
Los bogotanos no se pueden dejar engañar, si el ministro de Hacienda ha dicho públicamente que es necesario acelerar el proceso, es porque la Nación está comprometida y le apuesta a que el proyecto salga adelante, como estoy segura ocurrirá.

 

Lucía Bastidas
Concejal