La otra pandemia: la violencia contra las mujeres en Bogotá

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Por: Lucia Bastidas Ubaté
Concejala de Bogotá
Líderes Verdes 

Hay una emergencia que acompaña a la del Covid-19, que es igual o más letal, que a diario también cobra vidas, que está presente en todo el mundo y que se resiste a desaparecer; incluso, durante esta época se ha recrudecido en número y sevicia en Bogotá.

En el mundo, de acuerdo con la ONU, en 2019, 243 millones de mujeres y niñas, de edades entre 15 y 49 años, han sufrido violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental. Y, con el avance de la pandemia del COVID-19, se avizoraba que la cifra creciera, como efectivamente sucedió, con múltiples efectos en el bienestar de su salud sexual y reproductiva, su salud mental y su capacidad de participación.
Cada día en Colombia, hay 249 denuncias por violencia intrafamiliar, que se constituye en el delito más denunciado, después del hurto. Solo en lo que va corrido de este año, la Fiscalía ya tiene contabilizadas más de 60.000 denuncias de este tipo. Datos de Medicina Legal indican que el 66,5% de la violencia intrafamiliar corresponde a violencia de pareja. Un 73,5% de las víctimas de esa violencia son mujeres y en un 89,5% de los casos los victimarios son el compañero permanente, el excompañero permanente y el esposo. 

Feminicidio que no para
En lo corrido del año, se han presentado 191 feminicidios en Colombia y en Bogotá alcanzamos 15 lamentables casos; el último, el de una mujer desmembrada que fue hallada en bolsas de basura esta semana.

Según Medicina Legal, el 44 por ciento de los victimarios usó un arma cortopunzante, para cometer el feminicidio, un 27 por ciento utilizó arma de fuego y el 5 por ciento un objeto contundente. La sevicia, es otro común denominador de estos crímenes contra nuestras mujeres, eso se demuestra en otras técnicas siniestras por las que optaron los agresores en otros episodios como: prender fuego a las víctimas, asfixiarlas o ahogarlas, envenenarlas o golpearlas hasta quitarles la vida.

En el país, más de 14.145 mujeres están en riesgo de morir a manos de su pareja o expareja, y aún con estas cifras, la inoperancia y demora de los órganos de justicia, de las comisarías de familia, la falta de atención integral desde la pedagogía, la entrega de información clara y la atención en estas sedes, nos sigue fallando.

La impunidad, otro enemigo de las mujeres víctimas
Las cifras son claras y demuestran que la pandemia oculta es todavía más grave, las víctimas no se animan a denunciar porque no ven resultados o respuesta a su favor, en algunos casos el victimario queda en libertad y la mujer en un mayor riesgo tras atreverse a llevarlo ante la justicia. El avance de esclarecimiento general acumulado de casos entre 2015 a 2020 para este delito es del 22,56 %. Se han emitido 4.030 órdenes de captura, 41.627 casos se encuentran en juicio y con sentencia condenatoria solo 16.366.

Si hablamos de protección para las mujeres que denuncian, son muy pobres los datos que reflejen una solución. Desde 2015 a 29 de agosto de 2020 se han solicitado 27.978 medidas de protección, de las cuales se han concedido 9.904, es decir, el 35,4 %.

La solicitud de ayuda por vía telefónica se duplicó, antes la pandemia la Línea Púrpura atendía 8.020 llamadas en promedio; con la llegada del COVID aumentó a 18.446 y en la nueva realidad ese número es de 16.019. Las denuncias registradas a través de esta vía corresponden: 49% hechos de violencia psicológica, 25% violencia física, 22% violencia económica y 4% violencia sexual.

Retos para Bogotá en favor de las mujeres
En los últimos años, la ciudad ha venido implementando una serie de programas a través de la Secretaría Distrital de la Mujer que deben potencializarse teniendo en cuenta la magnitud de la emergencia ocasionada por la pandemia del COVID-19 que ha puesto a las víctimas junto a su agresor por períodos prolongados y en vulnerabilidad evidente; es clave cada acción que se tome para prevenir estos casos llenos de horror y temor.

Es así, como las Casas de Refugio se convierten en una herramienta primordial para brindar acogida a las mujeres víctimas de violencias y sus sistemas familiares. Por eso celebro que se haya acogido mi propuesta de modalidad intermedia de acogida a mujeres víctimas de violencias con el primer piloto que ya tuvo lugar en Bogotá, aunado al propósito del Plan de Desarrollo de ampliar a 6 el modelo de operación de Casas Refugio en la ciudad para la protección de la vida y a integridad de las mujeres y sus sistemas familiares, priorizando la ruralidad y una modalidad intermedia.

Preocupa que la baja ocupación en las Casas Refugio, teniendo en cuenta que su capacidad es para 210 mujeres y solo hay ocupación del 10% de lo contratado mientras que las llamadas por violencias recibidas en la línea púrpura superan las 8.239 con 3.854 víctimas específicamente de violencia física y 745 por violencia sexual quienes están en potencial alto peligro de feminicidio. Y en cuanto a la estrategia de espacios seguros, no es posible que de las 20 localidades, en dos de ellas: La Candelaria y Sumapaz, no cuenten con la estrategia; o, que Ciudad Bolívar, una de las más pobladas con una alta problemática social, solo cuenta con 9 establecimientos comerciales, que hacen parte de los espacios seguros.

La atención vía telefónica a través de la Línea Púrpura, necesitan estrategias de manejo que lleven a cero ese porcentaje pues la velocidad en la atención en casos de extrema violencia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para la mujer que realiza la llamada. Sumado a ello, el número 01 8000 112 137 aunque es gratuito, según evidenció la Personería, desde distintas líneas celulares, por características del operador no permite realizar la llamada, haciendo inaccesibles los servicios; con la ETB, como operador de la Línea Púrpura se recomienda considerar la creación de un PBX gratuito con un número fijo al que se pueda acceder desde cualquier línea telefónica de las distintas compañías de telecomunicaciones que operan en Bogotá.

La defensa de las mujeres no se puede quedar en fechas conmemorativas, en Bogotá como resultado de la presente contingencia requiere mayor presupuesto y mayor presencia física en toda la ciudad y asumir estos retos como prioridad para evitar que perdamos más vidas y la esperanza.

#NiUnaMás
Lucía Bastidas Ubaté
Concejal de Bogotá

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