Presidente no es contra “la vieja esa”, es contra muchas, es contra todas


¡INFORMACIÓN IMPORTANTE!

Este espacio de comunicación no representa necesariamente la posición del Partido Alianza Verde frente a los temas publicados, por eso, cada publicación cuenta con la foto del autor más un correo de contacto para que envíen su retroalimentación al creador del texto.
 

Integrante de Reverdese
(Red Verde de Estudiantes de Secundaria)
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.
El pasado 20 de julio en Colombia se instalaba un nuevo período legislativo 2020-2021, como es costumbre gracias al acuerdo de paz, la oposición siempre da su discurso, en este caso la seleccionada para tal ocasión fue la Senadora Aída Avella.

En su discurso la Senadora le preguntó al secretario del Congreso “el Presidente se encuentra conectado”, a lo que la respuesta fue “no”, sin embargo, todo continuó sin ningún inconveniente. Unas horas después circula un video por redes sociales publicado por la Vicepresidenta en el que aparece el Presidente Iván Duque entablando una conversación con la primera dama, María Juliana Ruiz, en la cual él le dice “que la vieja esa estaba diciendo que dónde estaba yo, que si no estaba escuchando”. 
Aunque el video es realmente corto causó mucho revuelo en redes sociales por la manera en la que el Presidente Iván Duque hace referencia a la Senadora Aída Avella como “la vieja esa”. Pues bien “la vieja esa” es una líder sindical y veterana, militante de la Unión Patriótica que regresó a Colombia en 2013, tras 17 años exiliada en Suiza.

Eventos como se han repetido más de una vez, hace un par de años a la actual Alcaldesa de Bogotá, Claudia López, en su periodo como Senadora le faltaron al respeto. El entonces Senador Alfredo Ramos la llamó, con micrófono apagado, “hija de puta” a lo cual ella le responde en la posterior sesión “no senador Ramos no soy una hija de puta, soy hija de una maestra muy respetable”.

A estos casos de irrespeto, se suma la Representante a la Cámara Juanita Goebertus, quien, en su rendición de cuenta como ‘Youtuber’ también demostró cómo los congresistas hombres la llamaban ‘niña’ o ‘mi amor’ y, no solo eso, Edward Rodríguez del Centro Democrático trató de cogerle el cachete -en plena sesión- minimizando su papel como congresista.

Ninguna mujer está inmune a estos lamentables hechos, Paloma Valencia, Ángela María robledo, Angélica Lozano, entre otras son las mujeres que han sido blanco de ofensas y no solo pasa en Colombia, pasa en cada rincón del planeta debido a que vivimos en mundo construido por hombres, que sigue siendo machista y misógino, en el cual que una mujer esté al poder es lo peor que les puede pasar.

Las mujeres hemos demostrado que podemos manejar las cosas bien, que tenemos la misma capacidad de los hombres para gobernar, para tener poder, incluso podemos decir con seguridad que muchas mujeres lo han hecho mejor que los hombres. Según estadísticas de la Unión Interparlamentaria y la ONU el 1 de enero de 2020, solo 10 de los 152 jefes de estado elegidos eran mujeres, y los hombres constituían el 75% de los parlamentarios, el 73% de los encargados de la toma de decisiones ejecutivas y el 76% de la gente en los principales medios de comunicación.

Sin embargo, la mayoría de los países con peores críticas son gobernados por hombres, entre los presidentes con peores críticas a la gestión de la crisis del coronavirus aparecen Donald Trump (Estados Unidos), Boris Johnson (Reino Unido), Emmanuel Macron (Francia), Giuseppe Conte (Italia), Jair Bolsonaro (Brasil) y Pedro Sánchez (España); por el contrario las cifras de los países gobernados por mujeres muestran un mejor manejo de la pandemia la forma como los países han gestionado la pandemia para evitar la propagación del virus en sus territorios se convirtió en un marcador que hace que unos gobernantes sobresalen con respecto a otros.

En esa lista aparecen los nombres de mujeres como la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern; el de la canciller de Alemania, Ángela Merkel, y el de la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen. Así como los de las primeras ministras de Dinamarca, Mette Frederiksen; Noruega, Erna Solberg; Islandia, Katrín Jakobsdóttir; y Finlandia, Sanna Marín, por mencionar algunas”.

El hecho de que el Presidente de Colombia, el máximo cargo de elección popular, el más importante de Colombia llame “la vieja esa” a una muy respetable Senadora no solo es ofensivo, es indignante, es machista y es un muy mal ejemplo. Seguramente, si quien hubiese formulado la misma pregunta hubiera sido un Senador hombre, Duque no hubiera hecho el mismo comentario, no lo hubiera tratado de esa manera, pero como es mujer lo hizo y alimentó el machismo del Congreso y del país.

¿Por qué debemos permitir un país en el que las mujeres no puedan ser tratadas con el mismo respeto que a un hombre?, ¿Por qué tenemos una cultura machista?, ¿Por qué tenemos estereotipos como que, si soy mujer, no puedo jugar el deporte que me guste, vestir del color que quiera?, ¿Por qué tenemos que aceptar que nuestro Presidente trate mal a una Senadora?

Esto nos indigna y nos impulsa a salir adelante, a pensar en la necesidad de una participación equitativa, no solo con las mujeres sino con los jóvenes y con las etnias, somos un país en el que si queremos salir adelante necesitamos equidad, necesitamos más poder en las mujeres y en los jóvenes, no podemos permitir que los políticos sean hombres de más de 50 años, como país somos diversos pero las representaciones no lo son.

Necesitamos respeto por parte del Presidente de Colombia y por parte de todos los gobernantes porque estos hechos nos han demostrado que no es contra una mujer, es contra muchas, es contra todas y estamos dispuestas a luchar para que seamos representadas con respeto y la dignidad que nos merecemos.

Información de: